Cambio planeado y cambio caótico

 

La literatura sobre el cambio social es muy antigua, sin embargo, la referida al cambio en el ambiente más controlado y reducido de las organizaciones o instituciones no lo es tanto. En ella se hace constante referencia al concepto de “Cambio Planeado”. Bajo este concepto se sugiere, esencialmente que, para incluir un cambio positivo en las organizaciones, es necesario lograr:

•    Insastisfacción positiva con el Estado Actual de la organización.
•    Una visión compartida y clara del Estado Deseado.
•    Un proceso diseñado para la transición del Estado Actual al Estado Deseado.
•    Una conducta social ajustada al Proceso diseñado para la Transición.
•    La aceptación del conflicto como un hecho normal, que requiere instalar en la organización la capacidad de manejarlo.

La experiencia cotidiana, sin embargo, nos confronta con algunos hechos concretos, como son:

•    Que muchos cambios emergen del contexto aún cuando en la organización no se haya generado una “insatisfacción positva”, como lo suele evidenciar la resistencia al cambio.
•    Que, usualmente, ante las presiones de cambio no se tiene una “Visión Clara” y mucho menos “compartida” de la dirección del cambio.
•    Que los procesos de transición suelen encadernarse en formas y direcciones impredecibles.
•    Que el temor, la confusión, la incertidumbre y aún la violencia suelen emerger con gran inversión de energía en los procesos de cambio.
•    Que las fuerzas competitivas pueden avasallar los esfuerzos de cooperación convirtiendo el proceso de cambio no sólo en un “proceso conflictivo” sino en un “proceso caótico”.

Estos hechos son los que nos han llevado a considerar los recientes desarrollos –en el campo de las ciencias físicas y matemáticas- de la “Ciencia del Caos”, como áreas de oportunidad para una conceptualización más certera de los procesos de cambio. Algunas de las observaciones derivadas de estas nuevas teorías son las siguientes:

•    Los cambios son normales en los sistemas complejos.
•    El cambio es la respuesta natural de un sistema complejo a los requerimientos cambiantes de su entorno. Por eso es una manifestación característica de los seres vivos.
•    El cambio se genera al debilitarse el ordenador dominante en un sistema. Aquel que le otorgaba establidad en un contexto dado.
•    El dominio de un ordenador se expresa en la configuración o estructura del sistema. Cuando esta configuración compromete la viabilidad del sistema el ordenador dominante se debilita y se hace factible la emergencia de otros ordenadores.
•    El proceso de cambio de ordenadores no sólo es conflictivo, sino que es caótico y suele estar acompañado de una gran manifestación de energía.
•    El cambio caótico se expresa en un “patrón” de bifurcaciones aleatorias, hasta que el triunfo de un ordenador establece un nuevo estado de relativa –o comparativa- estabilidad que establece una situación de viabilidad en el nuevo estado del contexto.
•    Las características que asumirá el nuevo estado de estabilidad no son predecibles.
•    La duración del nuevo estado de estabilidad no es predecible.
•    Los sistemas complejos tienden a la estabilidad y para ello acuden a procesos de auto-organización. El caos es sólo la expresión externa de los procesos de auto-organización de los sitemas complejos.

Es con base en estos conceptos que, en relación al cambio organizacional, nos hemos permitido formular los siguientes criterios para la acción:

•    El Lenguaje es el primer ordenador social y, como tal, constituye el instrumento clave en la administración de los procesos de cambio.
•    El Tiempo es la variable clave para la actuación preventiva frente a las bifurcaciones aleatorias emergentes en los procesos de cambio.
•    Los sistemas sociales no soportan el caos durante mucho tiempo y tienden a auto-organizarse.
•    El metasistema condiciona la viabilidad del triunfo de un ordenador. Por tanto, la intervención planeada para imponer un ordenador a un sitema social, al margen de los procesos en curso a nivel del metasistema, puede resultar disfuncional para el proceso de auto-organización.


26 de febrero de 1992